El Ombú

(Phytolacca dioica)

Breve reseña

 Es uno de los árboles más utilizado por los bonsaistas argentinos, ya sea por su rápido crecimiento, o por su tronco retorcido, rugoso y sus raíces expuestas.
 Mientras que para algunos botánicos es una hierba gigante, por no formar leña; para otros es un árbol, por su porte y fisonomía. Lo cierto es que este árbol, símbolo de la llanura Argentina, donde crece en forma solitaria formando mojones, en realidad es típico del Espinal Mesopotámico. 

 El ombú tradicionalmente argentino, fue amado por el gaucho, cantado por los poemas y consagrado “árbol patrio” desde 1927, por el voto popular.
 En España se lo conoce con el nombre de bella sombra, donde se ha aclimatado muy bien, en especial en toda la región Mediterránea. A tal punto de dar lugar a la hipótesis del origen español.

 Perteneciente a la familia de las Phytolaccaceas, que comprende 35 especies procedentes de América, África y Asia. Su crecimiento es rapidísimo, formando una vegetación compacta, copa frondosa y con ramas cerca del suelo. Puede alcanzar hasta 15 metros. Son plantas Dioicas (sexos separados en distintos pies) se adapta a cualquier tipo de suelo, pero como bonsái prefiere los porosos.
 
Las hojas tienen propiedades medicinales, la infusión de las mismas sirve para lavar heridas.

 Las cenizas contienen mucha potasa, razón por la cual se la utiliza en la fabricación de jabones caseros.
 Es una de las especies que nos puede calmar la ansiedad, a la hora de obtener un bonsái o proyecto de bonsái.
 Posee estilo propio, pues sus ramas crecen enérgicamente en forma vertical haciendo difícil su modelado por medio de alambre. Por lo tanto mediante podas lo iremos acercando, lo mas que se pueda a u estilo vertical formal o a una pseudo escoba.

 Se adapta muy bien al interior, donde hay que controlar el riego, pues un exceso de agua podría provocar la putrefacción de las raíces.
 En la época invernal se mantendrá mas tiempo verde, si se lo protege del frío y de las heladas. Las hojas demoraran en caerse, pareciéndose a una planta perenne mas que a una plata caduca.

 Lo recomendable es tenerlo en el exterior a media sombra. En verano evitar el sol directo, para que no se produzcan quemaduras en el folíolo de la hoja. Además se debe controlar muy bien el sustrato para que no se seque, esto ocasionaría la muerte de los brotes pequeños que aparecen en toda la superficie del árbol.

Formación

Alambrado:Hay que eludir el uso de alambre para realizar el modelado, pues éste se “clava” en la planta debido a su rápido crecimiento. Si lo utilizamos, debemos tener mucho cuidado, controlarlo periódicamente, para evitar que marque el tallo o ramas. Tampoco es recomendable utilizar el antiguo método de plomadas o pesitas, para doblar las ramas hacia abajo. Se corre el riesgo de que estas se rompan por el peso. 
(prebonsai)
Poda: Lo recomendable es dejar crecer la rama hasta que alcance el grosor deseado y reducirlo dejándole 3 o 4 hojas. Los cortes hacerlos limpiamente, utilizando un cuchillo filoso, trincheta, u hoja de bisturí. El pinzado se lleva a cabo con los dedos, no hay que olvidar que con esta técnica detenemos el crecimiento de la rama, pudiendo aumentar el tamaño de las hojas. En el caso de tener que reducir un tallo principal cuyo diámetro sea bastante grueso, utilizar una sierra de dientes pequeños. El corte deberá ser horizontal, para que estimule el crecimiento de las yemas axilares que se encuentren alrededor. De esta manera las ramas que se forman irán absorbiendo y disimulando el corte. 
Transplante: La poda y el transplante de maceta hay que realizarlo una vez por año. Cuando se trate del primer transplante eliminar completamente la raíz pivotante, dejando las adventicias, que recortaremos en el caso de que sean demasiados largas. Renovar el sustrato, regar a fondo y colocar la planta en un lugar iluminado, sin sol directo, por una semana. No abonar hasta que el árbol no se encuentre restablecido y adaptado a su lugar.

Reproducción

  La reproducción se puede llevar acabo por dos medios:
  Uno es a través de las semillas. Estas las podemos recolectar en otoño, las mismas se encuentran formando racimos que penden de la planta. Son pequeñas de color negro intenso.
  La siembra se realiza en primavera en cajones o bandejas, lo importante es que sean poco profundas. Esparcir las semillas al voleo y cubrirlas con una delgada capa de sustrato. Regar abundantemente y colocarlas en un lugar protegido de la lluvia y el sol directo. No es necesario que estén en la oscuridad, ni taparlas con vidrio. Estas semillas tienen un alto poder germinativo y al cabo de 3, o 4 semanas germinarán.
Cuando las plantas hallan nacido llevarlas a un lugar donde les de el sol, protegidas por una malla plástica (media sombra) que deje pasar el 50 % de luminosidad.

En el momento en que las plántulas posean alrededor de 4, ó 5 hojas trasplantar a macetas individuales pequeñas.     Operación que tendremos que realizar 3, ó 4 veces debido a su rápido crecimiento, en toda la época vegetativa; comprendida entre el principio de la primavera, y a comienzos del otoño. En cada repicado se aumentará, un poco el tamaño de las macetas; y no tocaremos las raíces, dejando crecer libremente a la planta. Como sustrato utilizaremos uno, a base de resaca y material poroso, arena, vermiculita, sepiolita, etc.  
                                                            Otra de las técnicas utilizadas es mediante esquejes. Tarea que podrá llevarse a cabo a fines de primavera y principios de verano. Podemos utilizar gajos de grandes diámetros obteniéndose buenos resultados. Los plantaremos en macetas individuales con un sustrato que contenga el 50 % de resaca y el 50% de arena, y a posteriori los colocaremos en un lugar iluminado pero sin sol directo. Para favorecer el enraizamiento regaremos cada 10 días con una solución que contenga hormona de enraizamiento, suspendiendo la misma al notar la aparición de brotes. Este será el momento para comenzar a exponerlos paulatinamente al sol, siempre protegidos con una red de media sombra. Recién en la primavera siguiente serán transplantados a macetas de entrenamiento para recibir su primer modelado.

El ombú como Bonsái

(prebonsai)
 Gracias a su crecimiento acelerado y a la tendencia de engrosar los tallos, en poco tiempo obtendremos resultados impresionantes. No hay que olvidar que al transplantar el árbol a su maceta definitiva de bonsái, disminuirá considerablemente el desarrollo del diámetro del tronco, debido a su poca profundidad.
Es probable que de un año a otro tengamos que remodelar la forma de nuestro bonsái. Muchas veces por cuestiones atmosféricas, o por descuido en el riego; se llegan a secar las ramas secundarias, terciarias, inclusive las primarias. No debemos desesperar, al comenzar la primavera cortar la mitad de las ramas principales; al cabo de un tiempo brotarán devolviéndonos la forma de nuestro bonsái. Mas compacta y con hojas más pequeñas.
Con respecto al trasplante y poda de raíces, este se efectuará a comienzo de la primavera, realizándolo todos los años en plantas jóvenes, e ir reduciendo la frecuencia a medida que aumente la edad del árbol (10 años en adelante).
La ubicación del bonsái será preferentemente a media sombra, podemos situarlos a pleno sol, si tomamos los recaudos necesarios. Crecerá mas compacto, pero las hojas amarillearán considerablemente.
No descuidar el riego ni el abono. El fertilizante utilizado será rico en nitrógeno, de baja concentración, para evitar el aumento de tamaño de las hojas. 

Plagas

- Las plagas más frecuentes son los pulgones a comienzo de la primavera, sobre los brotes jóvenes. Se pueden eliminar con una solución que actúe por contacto directo.
- Otra son las cochinillas pequeñas de color blancas, que se observa en las rugosidades del tronco, en las ramas, rodeando los brotes jóvenes, o en el envés de las hojas. Utilizar también en este caso una solución que actúe por contacto o de lo contrario, si es muy resistentes un producto sintético.
- En verano las hojas suelen ser atacadas por pequeñas larvas minadoras, que excavan galerías debajo de la epidermis del foliolo, el aspecto puede aparecer como un bordado. Otras larvas utilizan las hojas no solo para alimentarse, sino que también; para construir un refugio, uniendo dos o más con hilos de seda
Se debe utilizar para combatirlas un orugicida sistémico.
- Otro parásito que se activa en verano son las arañuelas rojas, y pardas. Aparecen cuando la temperatura es elevada y la humedad escasa. Se observan en el envés de las hojas, donde forman colonias. Las hojas empiezan a perder color, adquiriendo un tinte amarillento.
Como primera medida, se debe aumentar la humedad, y luego combatirla con un acaricida. Debido a su resistencia habrá que ir variando o mezclando distintos productos.